El pequeño se comió al grande

27 Mar

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La edición digital de la revista Forbes, con tan solo un año de funcionamiento, desveló las mentiras publicadas por Stephen Glass  en la revista The New Republic

En esta historia el pequeño esta representado por Forbes Digital, un medio de comunicación online y el grande por el prestigioso semanario de análisis político estadounidense The New Republic. Y ahora os preguntareis: ¿De qué va esta historia?¿Por qué el pequeño se comió al grande?

Pues bien, esta historia trata de el fabuloso trabajo de investigación que realizó el periodista Adam Penemeberg, de Forbes Digital, al destapar uno de los más importantes escándalos  periodísticos  de los Estados Unidos. Penemberg demostró en su artículo Forbes smokes out fake New Republic on Hackers la invención de fuentes en éste y posteriormente en otros muchos artículos escritos por el periodista Stephen Glass.

Adam Penembreg

Adam Penembreg


En la intrépida carrera de los medios de comunicación por ser los primeros en dar la noticia siempre hay uno que gana y otro que pierde. Esto es lo que aparentemente le sucedió a Forbes Digital. Este medio online, especializado entre otras temas en tecnología, había sido vapuleado por el gran The New Republic, un medio escrito de gran prestigio, al publicar éste último un artículo que trataba sobre piratas informáticos. ¿Cómo se le  podía haber pasado está gran noticia a un medio especializado en tecnología?

Está misma pregunta se la hizo el director de Forbes Digital a Penemberg, que por aquel entonces era el responsable de la sección de tecnología. La sorpresa fue aún mayor cuando Penemberg se dispuso a comprobar los datos que figuraban en el articulo escrito por el joven y ambicioso  periodista Stephen Glass, El Paraiso del Hacker, y ninguno pudo ser contrastado. Aquí comenzaron  sus sospechas acerca  de la  falta de veracidad del reportaje de Glass, sospechas que con el tiempo se convirtieron en una realidad.

Esta historia está recogida en la película El pecio de la Verdad,(Shattered Glass), dirigida por Billy Ray y basada en el articulo que escribió H.C Bissinger para la revista Vanity Fair en septiembre de 1998.

La mala practica profesional de Glass, 21 de las 47 piezas que escribió para la  revista fueron parcial o talmente  inventadas, deja en el aire algunas cuestiones que deben ser analizadas.

En primer lugar muestra la facilidad con la que se puede inventar una mentira y que esta goce de credibilidad y fiabilidad por aparecer en una publicación de renombre como The New Republic.¿Debemos creer todo lo que sale publicado en la prensa? Inventar es una falta de respeto hacia los lectores y tensa las relaciones entre la publicación y el lector además de ser un atentado contra el pilar fundamental sobre el que se sostiene el periodismo: La verdad.

En segundo lugar, deja en entredicho el sistema de verificación de fuentes de los medios y la dificultad para detectar un posible caso de fraude periodístico. The New Republic contaba con un férreo sistema de revisión y contraste  de fuentes pero éste no fue suficiente para evitar que las historias que escribía Glass fueran publicadas vendiendo a sus lectores ficción, tras ficción.

La siguiente cuestión es la excesiva confianza que The New Republic vertía sobre las anotaciones de sus periodistas, una brecha en su sistema que Glass supo aprovechar a la perfección.

Otro punto que llama la atención es el hecho de que el director de la revista, Chuck Lane, no tomara realmente cartas en el asunto hasta que Penemberg apoyado por su superior Kambiz Foroohar le comunicara que toda la farsa de Glass iba a ser publicada en la edición digital de su revista.

Desde que comenzaran las sospechas de la falsedad del articulo publicado por Glass entre el personal de la revista digital Forbes, Lane había estado al tanto de cada paso que estos iban dado en su investigación. Que su revista estuviera siendo investigada por otros periodistas debería de haber sido motivo suficiente para que éste hubiera comprobado todas y cada una de las anotaciones de Glass.

El caso  de New Republic,  supuso un éxito para el periodismo en la red, una edición digital que sólo llevaba un año  en funcionamiento había  sido capaz de investigar y revelar un escándalo de tales dimensiones enfrentándose a un gigante  de la información. De esta forma el pequeño se comió al grande.

“Resulta irónico que los periodistas online reciban críticas de los medios tradicionales por hacer artículos de mala calidad. La verdad es que el mal periodismo puede encontrarse en cualquier lugar. No es el medio sino el escritor”… con estas palabras finalizó Adam Penemberg su articulo: Mentiras, malditas mentiras y ficciones, publicado en Forbes.com en septiembre de 1998.

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